En las empresas industriales, comercios y servicios, un elemento básico para operar correctamente es el de los inventarios. Una fábrica que no tenga materia prima no puede producir, y si no tiene artículos terminados en el almacén, pues simplemente cierra sus puertas. Ni qué decir de cualquier comercio donde falte mercancía. Las empresas de servicio, como hoteles y restaurantes, simplemente no tendrían qué ofrecer a los consumidores. En fin, es algo que por lógico debe de estar muy claro en la mente de los dueños y ejecutivos.
Pues bien, los inventarios deben existir siempre, pero su manejo adecuado es un asunto crítico para la buena marcha comercial y financiera del negocio.
Como lo expliqué arriba, no tener suficientes stocks o no poder cumplir con los pedidos por tener inventarios desbalanceados o mal planeados es un grave problema, pero tener exceso de inventarios por errores en las compras o la falta de suficientes ventas puede causar un colapso financiero a veces irreversible.
¿Por qué viene al caso este tema?
Pues resulta que en una nota reciente de The New York Times, que ha pasado casi inadvertida en México, los autores nos hablan de que las empresas chinas, “la fábrica del mundo” y fuente de cientos de miles de productos, están sobre-inventariadas de artículos que consumimos en este país y en todo el orbe.
Las razones para este grave problema son:
a.- La disminución de la demanda de productos por la crisis económica en Estados Unidos y Europa.
b.- El mandato de las autoridades de mantener a cualquier costo el empleo en China, para reducir al máximo la inestabilidad política y el descontento en sus grandes ciudades.
c.- El programa masivo para ampliar el mercado interno, sobre todo en el área de construcción y la automotriz, con millones de trabajadores empleados y millones de edificios y centros comerciales vacíos y sin perspectivas de ser ocupados, y agencias de coches saturadas de mercancía.
No se necesita mucha ciencia para ver el tamaño del problema y que se va a agudizar con almacenes atascados de mercancía de lento o nulo movimiento y que sigue entrando, pero sin compradores al volumen de años anteriores, con la consiguiente falta de liquidez para pagar a proveedores y la desesperación de muchos ejecutivos y dueños de negocios de todo tipo por vender a como dé lugar.
China también es un gran comprador de materia prima, petróleo, acero y otros productos y, si puede, va a bajar ese consumo, afectando a empresas extranjeras en un círculo vicioso que puede redundar en una recesión o algo peor.
Los próximos meses veremos una intensificación de la comercialización de estos productos, y existe el peligro de un dumping masivo, o sea que con el afán de vender y hacerse más líquidos, pueden afectar a empresas productoras en el país. Es una llamada de atención para las autoridades, cámaras industriales y empresas afectadas, ya que la competencia sería desleal a precios ínfimos.
Por otro lado, aunque poco probable, dado el régimen chino, se puede dar una reducción del crecimiento que incluya dejar de producir al nivel actual y dejar que los inventarios bajen de manera natural, en varios años, pero esto traería desempleo y problemas internos.
Finalmente “A río revuelto…” muchos importadores están ante una oportunidad de negociar con sus proveedores en ese país cambios en sus precios, financiamiento y obtener ventajas, ya que, si no me equivoco, esto se volverá muy pronto un “ mercado de compradores”.
¡Y luego no digan que no les avisé, amigos emprendedores!
Columnista en Excélsior
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