¿Busca un pretexto para vender? El Vie, 01 de Febrero de 2013, 00:41 am, por Pedro Alonso

Cuando usted lea esta Consejería es probable que ya se haya publicado el dato de empleo del mes de enero pasado en Estados Unidos.

La expectativa del mercado es de 185 mil nuevos empleos en la nómina no agrícola. Como sabemos, más allá de sus importancia económica este dato se ha convertido en un indicador muy sensible para los mercados, pues sin duda el desempleo en donde sea es un drama, pero particularmente en el país vecino del norte, porque las cifras a las que llegó en los años recientes en realidad eran (y lo siguen siendo) preocupantes y con seguridad una señal de desánimo para todos en aquel país, que tiene entre sus emblemas conseguir tener la condición del pleno empleo.

Sin saber qué es lo que haya sucedido con el empleo en enero es claro que los mercados decidieron desde hace un par de días tomarse un respiro en el alza que hemos visto en las primeras semanas del año y para fines prácticos, desde mediados de noviembre de 2012.

Cualquiera que sea el plazo que usted escoja, los rendimientos han sido espectaculares, lo que en parte explica esta baja por el momento menor. Técnicamente he comentado con usted, amigo lector, que hay razones para esperar algo más –me refiero a la baja– pero para eso habrá que esperar; pienso que sí es posible.

Lo cierto es que quizá con frecuencia buscamos un pretexto para comprar o vender. Ahora estamos en el segundo tema, el de la venta. El dato que conocimos el miércoles pasado del crecimiento del PIB estadunidense en el cuarto trimestre de 2012 pudo ser algo parecido a un pretexto para vender un poco más que lo que se había venido observando. La expectativa era que se registrara un crecimiento de 1% y resultó un decremento de -0.1 por ciento.

Para los compradores, los bullish (aunque ser uno de éstos no significa necesariamente ser comprador, es más bien una cuestión de ánimo, de actitud), el dato no es del todo preocupante, pues se explica en parte por los efectos del huracán Sandy y lo dañino que pudo resultar la incertidumbre que causó el fiscal cliff, hoy por lo menos aletargado, al igual que el tema del “techo” de endeudamiento.

Por su parte, los bearish insisten en que es un dato que no puede pasarse por alto, sobre todo porque el gasto de gobierno lideró esta caída y eso es algo que probablemente se seguirá presentando en el contexto de la discusión fiscal que se mantiene.

Como sea, y sea uno lo que sea, el hecho es que el dato del empleo puede ser determinante, como con frecuencia lo ha sido para el camino que los mercados tomen en el corto, muy corto plazo. Si los datos no fueran lo que se espera, me atrevo a decir que el S&P 500 puede regresar a la zona de los mil 460 y el IPC a la de los 44 mil y garra. Veremos.

En caso contrario, nuestro IPC podría ir a buscar la zona de los 46 mil 500 y algo más (pero no mucho más) y el S&P 500 la de los mil 520 y pico.

Yo me sentiría más tranquilo si están en el primer caso, es decir, el de la baja para comprar a gusto. Sí. Porque como sabe, en una tendencia alcista en las bajas se compra, no se corre.

Ayer el IPC bajó  uno por ciento. Hace ya un tiempo que no veíamos una baja así en un día. Para mí se enmarca dentro de lo que he venido compartiendo con usted, pero seguramente influyó el movimiento a la baja que registró GModelo a consecuencia de la demanda que el Departamento de Justicia de Estados Unidos interpuso ante la operación de compra de Cervecería Modelo por parte de Anheuser-Busch InBev que conocimos en junio pasado.

La razón es la condición monopólica en que caería la industria cervecera en aquel país si está operación sigue adelante. Como sabemos, los monopolios son ineficientes por definición y causan estragos en donde aparecen, en varios sentidos. Desde luego que los afectados interpondrán todos los recursos que puedan para no ser perjudicados.

Por lo pronto, ayer GModelo bajó 7% (y en algún momento la baja alcanzó casi 10%) en el mercado mexicano y de paso arrastro por ósmosis a FEMSA, que bajó 3% y que siendo uno de los “pesos pesados” en el IPC (casi 9%) influyó en el movimiento bajista de ayer, en el que participaron varios “especímenes” de estos rangos, en tanto que lo que subió obviamente no contó con ellos. Veremos hoy, de qué lado masca la iguana. Suerte.

Pedro Alonso
Pedro Alonso

Columnista de Excélsior.

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