La competencia en el mundo de las energías comienza a ser muy atractivo y le corresponde a la Secretaría de Energía, al mando de Pedro Joaquín Coldwell, poner las reglas claras y dar certeza jurídica.
Las energías actuales no desaparecerán, aunque sí mitigarán su potencial de frente a un mercado enorme por explorar: el de las renovables que comienzan a despuntar.
Se espera que en este primer año salga adelante el inicio de lo que sería una reforma energética, y aunque nada está escrito, todos los sectores que involucran a esta industria ya hacen sus solicitudes de lo que pueden y no hacer.
La Asociación Iberoamericana de Gas LP ya hace lo propio para revisar y platicar las mejoras en materia de regulaciones, certificaciones, normatividades y cambios que le pudieran afectar o beneficiar, como la implementación de nuevos programas. Por ejemplo, un esquema de tarifas que diferencie los costos de operación de las empresas en las regiones del país y permita proporcionar una mejor atención al usuario final ya están en la lista de pendientes.
Lo anterior está aplicándose en algunos países; en Colombia el único precio controlado es el del recipiente portátil, pero en otros sistemas de reparto, como el gas estacionario con medidor cuenta, con un mecanismo de tarifa libre, y el precio se establece a través de la demanda.
Situación que a decir de Adigas, al mando de Víctor Figueroa, ejemplifica el potencial y principal objetivo dentro de la industria, que se determina con el crecimiento del mismo, con base en la calidad y buen servicio hacia el consumidor, que tiene que darse mediante la implementación de un esquema de tarifas que diferencie los costos de operación de las empresas en las regiones del país.
A fin de cuentas, se prevé que ello ayudaría también para que la plantilla nacional de consumo energético se revierta, actualmente 35% del consumo nacional de energía se basa en la leña, una tendencia que muestra el encarecimiento del precio del gas LP en los últimos años.
Se tendrán que analizar mecanismos que supervisen y sancionen a las empresas que promueven el comercio clandestino de gas LP y así contribuir a la reducir los riesgos de accidentes en el país.
Por supuesto, también el servicio de las energías y ahí sin ser exclusivo de este sector será un gran tema a detallar.
En fin, la realidad es que la posibilidad de llevar a la realidad una reforma energética pone en disyuntiva los temas que se tocarán, no sólo para que puedan dar equilibrio a todas las industrias, sino para que haya una mejora del servicio y dar paso a la evolución de las energías renovables, donde los recursos naturales aunque son la principal fuente de generación, la realidad es que todavía hace falta que se sienten las bases de cómo detonar toda la industria y rubros que la incorporan, a fin de dar certeza jurídica a todos los integrantes. Será, o se irá la reforma para más adelantito.
Columnista en Excélsior.

