Economía informal en México, síntoma entendido como enfermedad

Si se analiza desde otros enfoques, podemos darnos cuenta que no todas las economías son (ni deben ser) iguales y no siempre la informalidad es dañina.

POR:  Paradigmas Economía Última actualización 24 / Junio / 2013 Fuente: Alejandro Tlacaélel Ramírez De León
Paradigmas Economía es la sección de economía de la revista Paradigmas y en ella escriben estudiantes d e economía de diversas universidades de México. Partiendo...

Ciudad de México.-Desde la perspectiva “ortodoxa” de la economía, el sector informal de la economía representa un serio problema de ineficiencia económica, se le ve como una enfermedad, casi como un cáncer social. Sin embargo, si se analiza desde otros enfoques, podemos darnos cuenta que no todas las economías son (ni deben ser) iguales y no siempre la informalidad es dañina.

En términos generales, el sector informal de una economía son todas las actividades económicas (no necesariamente constituidas como empresas) que no están registradas ante la autoridad gubernamental correspondiente, por lo que no pagan impuestos.

La ineficiencia que usualmente se asocia a dicho sector de la economía se origina del hecho de que son empresas pequeñas y poco tecnificadas. En los países subdesarrollados existe una gran cantidad de empresas de este tipo  mientras que los países desarrollados lo que priva son empresas de mediano tamaño con cierto nivel de tecnificación.

Así, desde la visión mainstream de la economía, si desaparecen las empresas pequeñas e improductivas, automáticamente (por las fuerzas de los mercados) quienes trabajaban en ellas pasaran a emplearse en las empresas grandes y productivas, produciendo más y a menor costo, aumentando el consumo e ingreso de las familias y en el largo plazo, convirtiendo al país en cuestión en un país desarrollado.

En México y Latinoamérica, esa visión de la economía falla por no considerar dos cuestiones básicas, una histórica y otra espacial. La cuestión histórica (al menos en México) es que el sector informal ha permitido mitigar muchas de las crisis del sector formal (incluso algunos afirman que el sector informal mexicano, alimenta al sector formal).

La informalidad es una respuesta a los bajos salarios que la industria de la exportación ofrece a aquellos individuos con bajos niveles de capital humano. Estos bajos salarios a su vez se originan del hecho de que las actividades (usualmente manufactureras) enfocadas al mercado interno dependen de bancos nacionales y sus altas restricciones crediticias, y compiten contra importaciones que se producen en dólares, es decir compiten contra precios fijos. Su competitividad suele ser bajar salarios, lo que se suma a los bajos salarios de las empresas exportadoras, creando un círculo vicioso de poca productividad y bajos salarios.

Esto se relaciona directamente con la segunda cuestión, la espacial. Latinoamérica es la región más desigual del mundo, lo que implica que las grandes empresas no tienen una distribución azarosa en el territorio y que tienden a concentrarse en torno a otras empresas grandes que llegaron antes o que cuentan con ventajas comparativas.

Lo mismo sucede con las empresas pequeñas e improductivas y demás actividades del sector informal, tienden a distribuirse en torno a poblaciones pobres. Por eso, en el caso de que desaparezca el sector informal, las clases bajas del país (en México el 59.13% de la población, según INEGI) no tiene las condiciones económicas para trasladarse hacia donde se encuentran las empresas grandes y productivas. Además, esa mayoría de la población no tiene las condiciones para pagar la instrucción (técnica o universitaria) que se supone requiere para competir en el ambiente de esas empresas competitivas.

No debemos olvidar que un sector informal grande trae otros problemas en temas de pensiones, salud pública, vivienda, delincuencia y uso político. Este último caso es interesante pues los gobernantes pueden negociar favores/votos de las masas informales con tal de mantener las condiciones que les permita seguir laborando, como avisar de operativos fiscales y policiacos que los puedan afectar. Por tanto, en términos políticos los gobernantes pueden tener incentivos para mantener al sector informal.

Para solucionar el problema de la informalidad, debemos pensar en formas no convencionales, lo que permitirá ver que la informalidad no es la enfermedad, sino el síntoma de seguir políticas que no toman en cuenta la realidad espacial e histórica de cada sociedad.

*DR

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