Plantean nueva fórmula para subir minisalarios

La productividad de trabajadores en el país se ha mantenido al alza desde hace ya varios años. Foto: Especial

La productividad de trabajadores en el país se ha mantenido al alza desde hace ya varios años. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO.- En México podría haber espacio para que las empresas incrementen el salario mínimo, pero el aumento debe ser bien calculado e implementado con mucho cuidado, además de que tiene que estar bien comunicado para no afectar las expectativas inflacionarias, afirmó a Excélsior, Steven Palacio, economista para México de JP Morgan.

Claramente ha habido un desfase entre el crecimiento de la productividad y el aumento del salario mínimo real desde 1997. Por ejemplo, la tasa de la productividad ha crecido de acuerdo con la OCDE alrededor de uno por ciento por año, mientras que los salarios reales prácticamente se estancaron.

“Entonces, lo que decimos es que el hecho de que la productividad haya aumentado y los salarios no, sugiere que habría espacio para que las empresas absorban un incremento razonable en la base del salario. Sólo a partir de un aumento razonable, que se debe comunicar como un alza de una vez por todas y no un incremento que va a ser seguido después por otras alzas, sólo si se comunica así, ya después se podría atar al crecimiento de la productividad”, recomendó.

Palacio comentó que habría espacio para que primero se dé un incremento razonable en la base del salario, y después de eso que se ate a las ganancias en productividad. Y de esa manera podría tener el impacto mínimo sobre el nivel de precios.

La fórmula para llevar a cabo este aumento, dijo, es no desligarlo de la productividad y tampoco de la inflación, porque si el alza del salario se liga al incremento de la productividad, los costos reales de las empresas no se ven afectados.

“Digamos que sí está subiendo el salario, pero los costos unitarios de las empresas se mantienen sin cambio. Esto hace que no se generen presiones inflacionarias y esta es la manera correcta de llevar a cabo un alza a la percepción económica de un empleado.

“El incremento salarial no debe darse de manera arbitraria, ya que si se hace de esta forma podría generar presiones inflacionarias. Si se incrementan los salarios más allá de lo que los márgenes de las empresas pueden tolerar, obviamente este aumento en los costos laborales se va a trasladar a un incremento en inflación.

“Entonces lo que tendríamos al final del día sería simplemente un incremento nominal en los salarios, mientras la inflación también se elevaría por lo que las percepciones reales permanecerían sin cambio”, advirtió Palacio.

El riesgo adicional de esto, señaló, es que si no se comunica este incremento como un aumento de una vez por todas, sino que se genera incertidumbre sobre posibles alzas similares en el futuro, podría suceder que no solo se eleve la inflación actual, sino también las expectativas y se genere un movimiento inercial de más alta inflación, lo cual sería negativo también”, abundó.

Cuestionado acerca de la aseveración de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) de que solamente 279 mil trabajadores formales ganan el salario mínimo, afirmó que de todas formas un alza tendría un impacto en la economía, ya que muchas firmas buscan la percepción baja como referencia para ellos también cambiar los salarios que ofrecen.

Por ejemplo, las negociaciones salariales que reporta la Secretaría del Trabajo incluyen alrededor de dos millones de trabajadores formales, y se mueven muy en línea con los aumentos a la percepción mínima. De esta manera, no tiene que estar confinado el aumento del salario únicamente a la gente que lo gana. También se puede dar un movimiento más generalizado y personal que usa como referencia el salario mínimo, también ver un incremento en su ganancia.

“En México no hay un acuerdo que ligue los aumentos de la productividad al salario, pero tampoco estamos hablando que la productividad ha crecido de sobremanera, pero se puede.”

Un modelo ya gastado

La fórmula de ajuste del salario mínimo en México con base en la inflación esperada está desgastada, por lo que sería conveniente diseñar un nuevo mecanismo para ajustar el minisalario, y para ello se requiere hacer un análisis más completo del mercado laboral en el país, afirmó Marco Oviedo.

En entrevista, el economista en jefe para México de Barclays respondió que quizás sería conveniente ajustar el salario con base en la inflación registrada de ciertos bienes de la canasta básica, que impacten más el presupuesto del trabajador.

“Seguramente para el empleado que gana el salario mínimo, su canasta de bienes no es la del índice nacional de precios al consumidor (INPC), sino otra. A lo mejor le pega más el precio de las tortillas, arroz y aceite, entre otros. Creo que sí hace falta mucho análisis todavía”, agregó.

Cuestionado si sería peligroso para los trabajadores fincar sus esperanzas de aumento de salario con base en la productividad, Oviedo respondió que “ese argumento es válido, siempre y cuando los mercados estén funcionando de manera competitiva, pero esa pregunta creo que ni siquiera la Secretaría del Trabajo la tiene bien clara.

“Estamos lejos todavía de llegar a una buena política pública que ayude a utilizar el salario como medio para impulsar la demanda interna.

“Por otra parte, se debe considerar que si se busca el objetivo de estimular la demanda interna por medio de la masa salarial, lo que se debe hacer es revisar los salarios medios”, dijo.

 

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