El regreso de los pactos

Las populistas administraciones de Luis  Echeverría y José López Portillo hundieron al país de tal manera que algunos de sus efectos negativos aún no alcanzamos a superar y estallaron durante el gobierno de Miguel de la Madrid.

En aquellos años de la docena trágica se construyó un país de subsidios generalizados, precios controlados supuestamente para favorecer a los más pobres, intervención del gobierno en la economía hasta en áreas increíbles como equipos de fútbol, cines o elaboración de refrescos.

La administración del presidente De la Madrid fue la primera en reconocer que el gobierno es un pésimo administrador y que requiere, sin lugar a ninguna duda, de la ayuda de campesinos, trabajadores e iniciativa privada con algo más que exigir impuestos que son mal gastados.

Los efectos negativos de los energéticos artificialmente baratos llegaron hasta nuestros días, es inadmisible vivir en un país que es el cuarto consumidor de gasolina en el mundo, la cual tenía un subsidio generalizado de más de 200,000 millones de pesos anuales que en 40% iba a los bolsillos de 20% más rico de la población. Quien le prometa gasolina barata debe querer el voto de los ricos y que los pobres sean más dependientes.

Como en aquellas épocas el catalizador es la incertidumbre por el precio del petróleo; sin embargo, las condiciones son totalmente diferentes, puesto que en aquel momento la debilidad de las finanzas públicas era escandalosa, bancos en manos del gobierno, economía cerrada y poco competitiva, banco central sin autonomía y, en general, el basurero que dejan los gobiernos populistas de izquierda.

Actualmente las finanzas públicas son sólidas, una buena recaudación fiscal, bancos en manos privadas y altamente competitivos, Banco de México es autónomo, economía abierta y cada vez mejor para los consumidores.

PACTO 2017

El 6 de junio del 2012 escribí: “Durante su sexenio (De la Madrid) este hombre terminó su gobierno con pactos económicos, bordeó la hiperinflación. Durante su sexenio estallaron los excesos del populismo de sus antecesores. La inflación promedio era de 87% (llegó a tocar 180% en un mes) y durante toda su administración el crecimiento sostenido y generalizado de los precios fue superior a tres mil 700 por ciento”.

Los pactos económicos, que reconocieron la necesidad de que la sociedad participara en el rescate del gobierno, tuvieron un gran éxito para contener la inflación a los cuales se sumaron una gran cantidad de reformas estructurales.

Se pasó de un país en el que la paraestatal Telmex hacía anuncios pidiendo que no se utilizara el teléfono a un sector de las telecomunicaciones altamente competido en el que tan sólo el año pasado los precios se desplomaron más del 20% con acceso para prácticamente todos los mexicanos no sólo de telefonía fija y móvil.

Hoy los retos para México nuevamente vienen del agotamiento de un modelo populista, un cáncer que ha sido muy difícil de erradicar, así como por una gran incertidumbre (la palabra más repetida durante la firma del acuerdo entre  gobierno, empresarios, trabajadores y campesinos) del exterior.

Donald Trump, no por joder a México sino por favorecer al país que gobernará a partir de la próxima semana, ha lanzado una ofensiva para recuperar los empleos del sector automotriz en su nación.

Nuestro país tiene que replantear lo que ha sido uno de los motores internos de la economía y lo debe hacer con una gran unidad, haciendo a un lado a los políticos que estén únicamente preocupados por las próximas elecciones y no por la verdad o el mejor interés de los ciudadanos.

REACCIONES

Es decepcionante la posición de Coparmex al no firmar el acuerdo bajo el principio de que se les entregó unas horas antes y que no es suficientemente claro; es muy loable la posición de los banqueros de considerarlo como una herramienta de punta de lanza para el crecimiento de la economía. Ante la división de estos dos miembros del CCE, Juan Pablo Castañón, tuvo que tener un discurso conciliador entre una clase empresarial que se siente utilizada y un sector que, con hechos e inversiones, ha sido uno de los pilares del crecimiento de la economía.

Durante muchas décadas los mexicanos hemos trabajado para erradicar la tragedia económica generada por los populismos de izquierda que en este país probaron su miseria durante la década de los setenta y recientemente lo hacen en Argentina, Brasil y Venezuela.

Hemos hecho un mejor país y sería lamentable que quienes están a favor de México se presenten para el juego de aquellos quienes quieren volver a los inadmisibles tiempos del populismo de izquierda, ese estado vestido de benefactor, pero enemigo del pueblo.

 

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