El 80% de las empresas no sabe si usa minerales de zonas de conflicto

Muchos productores actualmente dependen de cadenas de proveedores globalmente dispersas. Foto: Reuters

Muchos productores actualmente dependen de cadenas de proveedores globalmente dispersas. Foto: Reuters

Harvard Business School Publishing Corp. 

Por Yong H. Kim y Gerald F. Davis

Conforme la tercerización se ha vuelto un método cada vez más común para recortar costos, muchos productores actualmente dependen de cadenas de proveedores globalmente dispersas. 

Apple, por ejemplo, trabaja con al menos 200 proveedores y 242 fundidoras y refinerías de todo el mundo. 

No es de extrañar que tantos consumidores no tengan idea de dónde vienen sus marcas favoritas. 

¿Pero los negocios están mejor informados que sus clientes?

En el año 2010 el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, que ordena que las empresas que cotizan en la bolsa de valores estadounidense revelen si sus productos contienen minerales de zonas de “conflicto”: tantalio, estaño, tungsteno y oro procedentes de la República Democrática del Congo o países limítrofes. 

El comercio de esos minerales a manos de grupos armados parecía ayudar a financiar el conflicto en la región.

Analizamos reportes de minerales de zonas conflictivas presentados a la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos durante los últimos tres años. 

Las empresas informantes estaban radicadas principalmente en Estados Unidos, pero también incluyeron firmas extranjeras que cotizan en la bolsa de valores de Estados Unidos. 

Solo aproximadamente el uno por ciento de las empresas pudieron declarar que sus productos estaban libres de conflicto más allá de toda duda razonable. Ochenta por ciento admitió que no podía determinar el país de origen de sus materias primas.

El gerente de una cadena de proveedores nos dijo que su empresa multinacional, que figura en la lista Fortune 500, tenía más de 1,000 proveedores de primer nivel, quienes a su vez tenían 8,000 proveedores de segundo nivel, con tal vez 30,000 proveedores de tercer nivel.

Pocas empresas, como Intel, reconocieron desde el principio que la única forma de solucionar el problema era investigar a las fundidoras que procesan el tantalio y certificar a las que dependen de fuentes libres de conflicto. 

Apple implementó un sistema de auditoría independiente y ha dejado de hacer negocios con decenas de fundidoras y refinerías. Grupos industriales también han progresado en la identificación de fundidoras libres de conflicto en la región.

Pese a la posibilidad real de que la Dodd-Frank sea “reformada” con la administración de Trump, estos esfuerzos están ando resultado. Los precios de los minerales verificados como libres de conflictos son ahora sustancialmente más altos que los de minerales imposibles de rastrear.

*Yong H. Kim está cursando un doctorado en la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan, donde Gerald F. Davis es profesor de administración de negocios.
 

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