Donald F. Duncan, el hombre que hizo del yo-yo un negocio

Duncan Toys Company prevalece sigue fabricando yo-yos, tratando de competir con los videojuegos. Foto: Pixabay

Duncan Toys Company prevalece sigue fabricando yo-yos, tratando de competir con los videojuegos. Foto: Pixabay

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CIUDAD DE MÉXICO.- El yo-yo es la muestra de que no importa el tiempo que pase, un buen invento es capaz de trascender y seguir vigente entre las nuevas generaciones. Si a ello se le suma una buena estrategia de mercado, resulta en un negocio millonario.

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Esto, gracias a Donald F. Duncan, que nació hace 125 años, y quien con ingenio construyó un imperio millonario alrededor del juguete, pues su estrategia de mercado masificó el gusto y, por ende, su producción, al grado que su fecha de cumpleaños, 6 de junio de 1892, fue declarada como el Día del Yo-Yo en Estados Unidos.

Origen

Aun cuando hay versiones que afirman que el juguete ya existía en Grecia desde el año 500 a.C.; otros aseguran que su origen fue en China, donde se fabricaba con marfil y cuerdas de seda.

También se dice que alrededor del siglo XVI en otras regiones como Filipinas éste no sólo servía para divertir, sino que era usado como arma, principalmente para cazar animales.

Su nombre “yo-yo”, justamente proviene de dicho país, pues en la lengua nativa tagálog significa “viene-viene”, haciendo alusión a la forma de subir y bajar por la cuerda.

Aun cuando ya era conocido, incluso en países de Europa, principalmente en Francia, donde se le conocía como L’emigrette, no fue sino hasta los años veinte cuando este juguete adquirió gran popularidad
e inició su producción en masa.

El empresario Donald F. Duncan, de visita en San Francisco, California, vio una exhibición de trucos hechos con el juguete de Pedro Floresy quedó impresionado.

Flores, de origen filipino, fue quien introdujo el yo-yo en EU e incluso fundó en 1928 la Yo-yo Manufacturing Company en California.

No obstante, Duncan, dueño de Duncan Toys Company, decidió comprar el negocio e hizo del yo-yo su principal producto, el cual a través de  estrategias de marketing se posicionó como uno de los juguetes más populares de su tiempo, logrando así vender millones de unidades.

Para ello creó la marca Duncan yo-yos. Para acercarla a la gente, incrementar el interés y, por ende las ventas, realizaba concursos, cuya popularidad de extendió en toda la Unión Americana.

El diario The New York Times, en su edición de mayo de 1971, describe a Duncan como un hombre de negocios autodidacta, quien fue uno de los que estableció el parquímetro, usado en la actualidad en las grandes ciudades, pero cuyo logró más destacado alcanzó con el yo-yo, al hacerlo un productor con ventas de millones de dólares.

Tanto fue el éxito que se utilizaron diversos materiales para su fabricación, pues se sabe que salieron a la venta yo-yos con chapa de oro.

Aunque patentó la marca, un juez decidió que era una palabra coloquial que no podía registrarse y pese al éxito que obtuvo, durante los años sesenta se declaró en bancarrota, haciendo que la compañía fuera vendida en partes.

Pese a ello, Duncan Toys Company prevalece sigue fabricando yo-yos, tratando de competir con los videojuegos.

kgb 

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