Fuego amigo en la Cofece

En la sorpresiva salida de Carlos Mena de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) se combinaron varios factores. El más determinante fue un desgaste del titular de la Autoridad Investigadora y la oportunidad de ficharse en las filas de la iniciativa privada.

Mena es un abogado egresado del ITAM, especializado en regulación y competencia que transitó por despachos reconocidos como Basham, Ringe y Correa; Barrera, Siqueiros y Torres Landa; Haynes & Boone, y Paulino Olavarrieta. Entró a la extinta Comisión Federal de Competencia de Eduardo Pérez Motta en 2008.

El funcionario presentó su renuncia a finales de la semana pasada, luego de que el jueves se celebrara el pleno de la Cofece. Se comenta que ése fue un desencuentro que marcó su futuro. En la reunión se abrieron a la discusión algunos de los expedientes que está realizando su área de investigación.

Al parecer, en muchos de esos casos los comisionados no encontraron los argumentos suficientes para emitir un oficio de presunta responsabilidad, situación que causó la molestia de la comisionada presidenta, Alejandra Palacios, quien ha depositado buena parte de su capital político en Mena.

Mena y la propia Palacios han estado bajo presión y acoso de los agentes económicos a los que investigan. Los dos más agraviados por las indagatorias son los banqueros, con todo el respaldo de la Secretaría de Hacienda, que lleva José Antonio Meade, y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Esta última, que lleva Jaime González Aguadé, ha intentado por todos los medios acceder al expediente de investigación que ha venido trabajado Mena. Palacios ha puesto una barrera a los reguladores financieros para proteger la integridad de su indagatoria, apelando a la autonomía de la Cofece.

Otro rival al que se ha enfrentado la Cofece es la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que encabeza Gerardo Ruiz Esparza. La instancia antimonopolios tiene fuertes discrepancias con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y con la Coordinación de Puertos y Marina Mercante.

El pleito del director del primero, Alexandro Argudín, con Palacios, por el tema de la administración de los horarios de despegue y aterrizaje (slots) es muy abierto; ahora se suma la presión del segundo, Guillermo Ruiz de Teresa, que ha tenido que suspender licitaciones en Veracruz por sus observaciones.

Aeroméxico, de Eduardo Tricio y Valentín Díez Morodo; BBVA-Bancomer, que preside Luis Robles; Banorte, de Carlos Hank González; Ferromex, de Germán Larrea; Nadro, de Pablo Escandón, y Genomma Lab, de Rodrigo Herrera, son sólo unos de los que han presionado fuerte a la autoridad antimonopolios.

Entre algunos de los integrantes del pleno de la Cofece, conformado por Alejandro Faya, Martín Moguel, Ignacio Navarro, Brenda Hernández, Benjamín Contreras y Eduardo Martínez, amén de la propia Palacios, permea la duda de qué tan amarradas están las investigaciones.

Se ha puesto sobre la mesa la falta de argumentos y solidez en las pesquisas que actualmente se llevan a cabo, lo que ha impedido que el pleno y los comisionados puedan emitir oficios de presunta responsabilidad, lo que es rechazado en automático por otros actores.

En abono a Mena, se afirma que se irá con investigaciones concluidas, como la de las afores; la de la cadena de fabricación, distribución y comercialización de medicinas; la de la venta de Marzam; la de los slots en el aeropuerto e incluso en la de la intermediación de la venta de valores gubernamentales.

En este último caso, la indagatoria está concluida: la Cofece tiene identificados a los bancos y casas de Bolsa y está escuchando a los agentes que optaron por acogerse al programa de inmunidad. Lo que sí viene en todos estos expedientes son los litigios de los agentes denunciados.

Pero esa ya no es responsabilidad de Mena y lo que también queda claro es que Palacios queda muy debilitada y a merced de los enemigos, a quienes alguna vez Fernando Sánchez Ugarte, expresidente de la Cofeco, les dijo: “Yo no vine aquí a ganar concursos de popularidad”.

COMPRA AÉROPOSTALE

La novedad es que Liverpool, que capitanea Graciano Guichard, y Grimatex, que comanda Carlos Ibarra, están concluyendo la negociación con Aéropostale para quedarse con las 18 tiendas que la afamada cadena estadunidense tiene en México.

La operación de compra-venta ronda los 40 millones de dólares. Como es público, la marca de ropa casual que preside Julian Geiger se acogió, en mayo de 2015, al Capítulo 11 de bancarrota y, tras un proceso de reestructura financiera, igualito a los que se dan en nuestro país, se capitalizó y redimensionó manteniendo solamente 230 establecimientos en la Unión Americana. La venta a los mexicanos forma parte de esta nueva etapa que eludió su extinción.

ICA SE VA HASTA JULIO

ICA, que dirige Guadalupe Phillips, está en las últimas para amarrar un porcentaje de acreedores por arriba de la mayoría simple de 50 más 1%, a fin de solicitar el concurso mercantil preacordado.

Rothschild, que conduce Daniel Nicolaievsky, requiere más que eso para presentar con toda la certidumbre legal el Plan Previo de Reestructura Financiera. Nos aseguran que eso no podrá ser en este mes, sino en el arranque de julio próximo. Fintech, de David Martínez, ya tiene alineados a la mayoría de los bondholders que representan la deuda de mil 350 millones de dólares. Quien coordina los encuentros, uno a uno, es el argentino Chris Wammond desde Nueva York. Así que habrá que esperar todavía un poco más.

 

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