¿Acostumbrarse a administrar la riqueza turística?

Entre los capítulos más bochornosos de la historia reciente de México, destaca aquel que comenzó a escribirse cuando el entonces presidente José López Portillo planteó la necesidad de “acostumbrarnos a administrar la abundancia” y que culminó con una crisis económica de proporciones épicas.

Hoy, el turismo mexicano atraviesa por un boom que se caracteriza por nuevos récords anuales en la llegada de viajeros internacionales; aumentos sin precedentes en la ocupación y las tarifas de destinos como Los Cabos, San Miguel de Allende o Cancún-Riviera Maya y cifras máximas de empleo.

Además de una ola de nuevas inversiones turísticas, en estados precisamente como Baja California Sur y Guanajuato.

Hay varias razones externas que explican lo anterior:

1.- El olvido de aquel concepto de la “guerra contra el narco”, que en realidad nunca existió.

2.- Un paulatino incremento en la conectividad aérea, que está alcanzando nuevos niveles con el Bilateral entre México y Estados Unidos.

3.- La percepción de que México es un país que se ha mantenido al margen del fenómeno del terrorismo, que hoy golpea duramente a varios países de Europa.

4.- La paulatina recuperación de la economía estadunidense.

5.- La devaluación del peso frente al dólar, que ha fortalecido a quienes tienen ingresos en esa divisa.

6.- El interés creciente de nuevos mercados emisores de viajeros, a partir de una política de diversificación en el trabajo de promoción.

También hay otras razones de carácter interno:

a) La acumulación de varios años sin crisis económicas, a pesar de problemas puntuales como las bajas tasas de crecimiento promedio de la economía o el repunte de la inflación este año.

b) El trabajo del Consejo de Promoción Turística de México, que ha fortalecido el interés por el país, tanto a través de acciones de gran formato, como de la coordinación con sus socios comerciales.

Aunque se podría ahondar mucho más en estos aspectos, hoy todo parecería indicar que ya es tiempo de que el sector turismo “se acostumbre a administrar la abundancia”, cuando en realidad existen grandes riesgos acechando.

El más grave de todos probablemente sea la violencia debido al crecimiento del crimen organizado, sobre todo ligado al narcotráfico, como lo destacó ayer Donald Trump en uno de sus tuits urbi et orbi.

También hay deficiencias, tanto en el terreno de la infraestructura, como en las limitaciones para seguir renovando el producto turístico de calidad.

Si bien una fortaleza de México es la vocación de servicio de mucha gente, hay que trabajar mucho más en el tema de la capacitación para responder a las necesidades de un sector que compite globalmente.

Contar con las redes y plataformas tecnológicas, para no quedar rezagados ante las nuevas tecnologías es otro aspecto crucial.

Enrique de la Madrid, el secretario de Turismo, ha dicho que él no ve las razones para anticipar pronto un ciclo a la baja de este sector.

Contar en el futuro con un gobierno que impulse los cambios necesarios será crucial para no amanecer un día con la noticia de que el boom del turismo ya implosionó.

 

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