Generan expectativas cambios a la promoción en QR

Aunque la creación del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQR), que algún día dirigirá Darío Flota, se parece a El son de la negra (“a todos diles que sí, pero no les digas cuándo”) es probable que su diseño impacte a otros destinos... Si tiene éxito.

Alguna vez hubo cuatro fideicomisos y oficinas de visitantes en Quintana Roo, que eran los de Cancún, Cozumel, Riviera Maya y Sur del estado.

Ya con el otrora gobernador Roberto Borge, hoy “huésped” distinguido de una prisión elegante en Panamá, subsistieron la Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún y el Fideicomiso de Riviera Maya.

Lo que parecía un esfuerzo por racionalizar la promoción en el estado más importante para el turismo mexicano, terminó siendo un caos, pues el jefe del Ejecutivo comenzó a utilizar discrecionalmente sus fondos que vienen del pago del impuesto al hospedaje.

Cuando llegó Carlos Joaquín González a la gubernatura de Quintana Roo, se encontró con que había adeudos multimillonarios, así es que decidió darle orden a esos pasivos para pagar sólo los que fueran comprobados.

Joaquín González envió también una iniciativa al Congreso local para crear el CPTQR, proceso que no ha concluido.

La expectativa es que en julio o agosto quedará listo, y entonces se verá si una decisión que hace sentido en el papel realmente repercute positivamente en la promoción turística de la entidad.

En México, el manejo de los fondos de promoción turística es complejo, incluso en los que históricamente sí han usado estos recursos para lo que fueron creados.

Un caso es Baja California Sur, que recuerda a Blanca Nieves y los enanos.

La joven guapa es Los Cabos y luego hay un fideicomiso de La Paz-Todos Santos que va evolucionando consistentemente, y después Loreto, con apenas mil cuartos, además de que hay que hacerle promoción a otros más modestos como Mulegé y Guerrero Negro.

En aras de la equidad, en Baja California Sur (BCS) hay otro fondo que se integra con el 20% de la captación del impuesto al hospedaje en todo el estado y que se aplica para promover su imagen.

Allí cualquier destino puede impulsar proyectos, como es el caso de la ballena gris, embajadora de la Baja, aunque los santuarios estén en Guerrero Negro y López Mateos.

Sería más racional, desde el punto de vista de la administración pública, contar con una sola estructura estatal de promoción y no con una grande y varias chicas.

Esto evitaría la duplicación de personal y permitiría generar estrategias de conjunto.

La preocupación es que Blanca Nieves ignore a sus amiguitos, aunque una solución sería una junta de gobierno bien diseñada para apoyar la visión de conjunto.

Asunto que también se verá cuando comience a funcionar el CPTQR, que fue estructurado por Rodolfo López Negrete, quien dirigió durante seis años el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM).

Así es que será un “laboratorio” sobre el futuro de la promoción turística de los principales destinos; siempre y cuando dejen de entonar allá El son de la negra.

 

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