Tres de tres

Ahora que según parece hay una oleada de optimismo entre los mismos que desde finales del año pasado y principios de éste se rasgaban las vestiduras hablando de la incertidumbre, la eventual caída de todos los indicadores económicos y quién sabe cuántas boberas más, es pertinente hacer un corte de caja.

En esta columna le aseguré, desde el primer trimestre del año, que el tipo de cambio volvería a niveles cercanos al 17.50 pesos por dólar, puesto que estaba demasiado caro por un fenómeno de especulación. El viernes terminó en 17.55, el menor nivel desde finales de abril, principios de mayo del año pasado. ¿Dónde están los que pronosticaban niveles de 25 por dólar?

Desde hace más de 20 años que Banco de México es autónomo y se liberó el nivel de tipo de cambio, éste ha indicado la bondad o maldad de determinado gobierno.

Cuando se tomó la decisión económica y socialmente correcta de quitar el subsidio a las gasolinas, y a partir de ahí comenzar su liberación, hubo muchos quienes hablaron de una inflación descontrolada que generaría una crisis en materia de empleo, crecimiento económico y aumento de la pobreza.

Desde enero le informé que la inflación llegaría a su punto más alto a mediados de año y a partir de ahí comenzaría a disminuir (de un manera muy acelerada en enero del año próximo). Hoy todas las señales indican que el 6.3% estaría muy cerca de ser la cima. ¿Dónde estaban los que estaban muy angustiados por la pérdida del control de la inflación?

Hoy es claro que entre los miembros de Banco de México el tema está en determinar qué tan larga deberá ser la pausa en el aumento en las tasas de interés o, como ha propuesto José Antonio Meade, en qué momento podrían comenzar a disminuir.

Quienes aullaban por la desconfianza se burlaron cuando el Presidente de la República anunció un programa de repatriación de capitales. No faltaban los que decían que fracasaría como lo hicieron todos los anteriores.

Sin embargo, en enero escribí que este programa funcionaría si las reglas se hacían bien, lo que ocurrió. Hoy se sabe que se han repatriado más de 76 mil millones de pesos.

El 27 de junio publiqué en esta columna que el programa estaba funcionado tan bien que deberían ampliarlo durante tres meses. El jueves esto fue solicitado por ABM, AMIS y AMB. El presidente Enrique Peña Nieto anunció el viernes que se ampliaría hasta octubre.

TLCAN

Desde que Donald Trump ganó las elecciones le he dicho que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte será un proceso rápido, intenso y que tendrá como resultado un mejoramiento sustancial de las condiciones del comercio entre sus países integrantes.

¿Recuerda quiénes eran los que hacían farragosos análisis inventando historias sobre la supuesta locura del presidente de Estados Unidos y que cancelaría el TLCAN? Esos quienes aseguraban una y otra vez que Trump es un loco e intentaban descalificar a quienes como yo, con un análisis superior, le decíamos que ese hombre es un muy hábil negociador.

Cuando vea a uno de esos que se rasgaban las vestiduras a finales del año y principios del próximo, pregúnteles ¿dónde está la crisis?

MAL RATO

Luisana Melo, ministro de salud de Venezuela, intentó justificar la carencia de pasta de dientes en su país por la costumbre promovida por odontólogos y empresas trasnacionales de lavarse los dientes tres veces al día para promover el consumismo entre la población. Si no se tiene la adecuada higiene bucal se generan caries, eventualmente duele alguna pieza y se puede perder. Todo eso entra en la categoría de malos ratos.

Lo normal entre quienes hemos perdido a un miembro de nuestra familia en un acto violento como puede ser un atropellamiento, o un accidente vehicular, es saber que se trata de una pérdida dolorosa e irreparable, jamás un mal rato o un gaje del oficio que se arregle con una indemnización económica. La familia Mena, como la de todas las víctimas de hechos violentos, deben ser respetadas en su dolor y búsqueda de justicia.

Hay quienes dicen que gran parte de la carrera de Luis Echeverría se consolidó por la forma espectacular que tenía para arrastrarse con Gustavo Díaz Ordaz. Hace medio siglo había quienes buscaban hacer realidad aquella máxima según la cual todo lo que se arrastra tiende a subir. El servir ciegamente al jefe, al estilo de hace 48 años, no debería ser una forma aceptable en un gobierno que busca poner al ciudadano en el centro de todas las decisiones. Sin embargo, parece que a algunos todavía les funciona porque se convierten en buenos cómplices.

 

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