La diferencia entre un gerente y un líder

Ascender en las jerarquías laborales es consecuencia del esfuerzo y preparación para desempeñarse en un puesto determinado. Foto: Archivo

Talentos@Work

Erika García Aller

Es graduada de Comunicación por la Universidad Iberoamericana con especialidad en Mercadotecnia. Con casi veinte años de experiencia profesional en los sectores de Tecnologías de Información, Construcción, Bienes Raíces y Financieras.

Ya tienes el puesto, pero qué tienes que hacer para ser exitoso.

Ascender en las jerarquías laborales es consecuencia del esfuerzo y preparación para desempeñarse en un puesto determinado, pero llevar a cabo la transición para convertirse de Gerente a Líder, puede involucrar algo más que conocimientos técnicos.

Un gerente se enfoca en cuestiones particulares, con poca visión de negocio, mientras que el líder logra ver un panorama más amplio y maneja temas como estrategia, objetivos, etc.

Un gerente dedica más tiempo a realizar tareas que ya conoce, mientras que el líder las delega a su equipo, abandona su área de confort para explorar nuevas formas de hacer mejor las cosas.

No se trata de saber todo, un buen líder está en constante aprendizaje, se convierte en un integrador de ideas y conocimientos y en general se rodea de gente o herramientas para poder integrar la información que le permita tomar mejores decisiones.

Es muy fácil quedarse en la inercia de resolver problemas cotidianos, atender a juntas (que a veces son irrelevantes), ejecutar tareas y dar seguimiento a proyectos, lo que nos convierte en ejecutores; mientras que para sobresalir, debemos poner la mira en convertirnos en estrategas, en definir el rumbo y los objetivos a los cuales debe llegar la empresa, el área o nuestro equipo de trabajo.

No debemos dejar de prestar atención a los detalles, pero debemos saber cómo la operación diaria afecta el objetivo general. Identificar los patrones que nos llevan a cometer los mismos errores para poder hacer modificaciones y corregir aquello que nos desvía del camino o nos hace desperdiciar esfuerzos.

Muchos gerentes logran la posición por la habilidad de resolver problemas, pero para convertirnos en líderes debemos complementar esta habilidad con la facultad de definir aquello que está provocando un problema, por ejemplo, puede ser un proceso o alguna tarea que puede ser modificada para eliminar re trabajo o gastos innecesarios. Un líder debe poder discernir aquellas oportunidades y amenazas que hacen que se logre o no una meta.

Un líder se vuelve conciliador, mientras que un gerente se enfoca más en supervisar tarea por tarea, el líder busca delegar y se vuelve un coach que inspira el trabajo en su equipo más que por obligación por colaboración. Se convierte en un líder cuando es buscado por su equipo y otros miembros de la organización como una fuente de inspiración y motivación tomando un rol protagonista en la toma de decisiones de la empresa.

Estilos de liderazgo hay muchos, trata de buscar qué estilo es el que más va con tu personalidad y trata de integrarlos a tu forma de liderar tu equipo de trabajo. Presta atención también a los diferentes estilos que tiene tu equipo para que los motives para desempeñar mejor sus funciones y al mismo tiempo te conviertas en formador de líderes.

Nos leemos la próxima vez…

Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista.
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