¿Por qué las empresas te piden "saber trabajar bajo presión"?

Algunos expertos creen que la habilidad para controlar el estrés es genética. Foto: Archivo

Talentos@Work

Erika García Aller

Es graduada de Comunicación por la Universidad Iberoamericana con especialidad en Mercadotecnia. Con casi veinte años de experiencia profesional en los sectores de Tecnologías de Información, Construcción, Bienes Raíces y Financieras.

Es común que en muchas descripciones de empleos encontremos como requisito que el candidato sepa trabajar bajo presión. Un aviso de que los niveles de estrés son altos y demandarán una habilidad adicional del empleado.

En la actualidad, la presión por el alto desempeño y las altas expectativas para conseguir resultados son un lugar común para todas las empresas o proyectos. Cada vez se exigen más y mejores resultados, sin embargo, no todos estamos preparados para eso. La realidad es que no siempre sabemos trabajar bajo presión, o manejar el estrés que involucran ciertas tareas.

Ya sea un estudiante que se prepara para un examen o en el ámbito profesional, tratando lidiar con el estrés continuo y la exigencia de resolver conflictos. La gente reacciona de diversas maneras ante un ambiente competitivo y con altos niveles de presión. Una persona puede tener mejores resultados y motivarse ante estas circunstancias, mientras que otras incluso pueden llegar a enfermarse y presentar síntomas físicos que les impiden desarrollarse a plenitud.

¿Por qué? La respuesta puede ser genética, según David Goldman, genetista del National Institutes of Health, el gene denominado COMT podría ser el responsable de dicha reacción.

Entender nuestra propia propensión a estresarnos y cómo lidiar ante la presión, puede ayudarnos a ser más competitivo. El estrés puede ser más complejo y muchas veces incontrolable, más de lo que nos imaginamos. Para esto, hay que distinguir entre la presión a corto plazo y el estrés permanente, siendo el primero un incentivo para ser competitivos, aún y para aquellos que tienen reacciones adversas a la ansiedad, sólo tiene que ser el tipo de presión adecuada para que construya y no aquella que limite el resultado.

La respuesta genética del gene COMT deriva en la producción de enzimas que regulan la dopamina segregada por el estrés; aquellos cuyas enzimas tienen una reacción lenta para eliminar la dopamina presentarán una reacción más positiva ante la presión: tendrán más habilidad para razonar, resolver problemas y elaborar pensamientos complejos anticipando los resultados posibles. Tendrán mejor concentración, incluso, que pudiera incrementarse con los años.

La dopamina es un neurotransmisor que está involucrado en funciones cerebrales importantes como el comportamiento y la cognición, la actividad motora y los estímulos de motivación y recompensa y nos hace sentir bien, es por ello que el estrés puede impulsarnos a rendir mejor y ser más competitivos.

Incluso para aquellos que tienen dificultad para reaccionar ante la ansiedad, un ambiente de presión controlado puede contribuir a estimular la producción de enzimas que retarden la eliminación de la dopamina hasta hacer más tolerable la reacción ante estímulos adversos.

Así que la próxima vez que te pregunten si sabes trabajar bajo presión, podrías argumentar que genéticamente tienes una condición que favorece o no tu reacción para asimilar la ansiedad provocada por el estrés, pero puede ser una práctica que debas estimular para poder controlar y saber sacar provecho de un ambiente demandante que hoy es la normalidad.

Nos leemos la próxima vez…

Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista.
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