La clave para saber delegar y que logres ser más productivo

La "delegación" es la parte más eficiente en la optimización del uso del tiempo de los ejecutivos. Foto: Getty

Tiempo de estrategia

Eustaquio Martínez del Río

Editor de blog Tiempo de estrategia.

Una de las grandes claves del éxito y productividad en las empresas es un buen control y administración de las delegaciones, lo cual se puede adquirir a través del Sistema Logos de "control de delegaciones". 

Si usted está haciendo algo que puede delegar, está perdiendo tiempo, tiempo precioso para asuntos más importantes que ameritan su atención y concentración.

El principio básico de la "delegación" es que sólo debemos de realizar aquellos asuntos que no podemos delegar por cuestiones estratégicas del área que se lidera o por interés personal. 

“El liderazgo es el arte de hacer que los demás hagan algo porque ellos lo quieren hacer”, D.D.Eisenhouer

Sin embargo, delegar no quiere decir abdicar, se necesita supervisión, asesoría, motivación, reconocimiento y en algunos casos presión para que se terminen a tiempo las tareas asignadas a los colaboradores o miembros del equipo.

Bien llevada la "delegación" de actividades o proyectos, se da pie a un proceso de crecimiento de la persona a la que se le delegan. 

Es una escuela de negocios cuyo objetivo al fin y al cabo, sería que ese colaborador adquiriera más habilidades que nosotros mismos para solucionar los asuntos que se le están delegando.

La "delegación" es la parte más eficiente en la optimización del uso del tiempo de los ejecutivos. 

Entre otros beneficios tendremos tiempo para tratar asuntos de mayor importancia y reducir la carga de trabajo de líderes que requieren enfocarse en la planeación, análisis, supervisión o dirección. 

La segunda regla para una "delegación" eficiente es determinar la prioridad con que deben ser atendidos los asuntos. 

Teniendo esto en claro, la persona que va a ejecutar sabrá cómo utilizar su tiempo en beneficio de la organización.

Si en el proceso de "delegación" se cometen errores, deben verse como una oportunidad de mejora, tanto del ejecutivo que delegó, como de la persona a quien se responsabilizó y de los procesos, además de que se establecerán bases para que no vuelva a suceder.

A través de una correcta delegación, usted puede descubrir el verdadero potencial de sus ejecutivos. 

En el caso de ver que la persona no está cubriendo el puesto en la forma que cree que debe de llevarse, revise detenidamente si es por falta de seguridad en sí mismo, por carencia de habilidad intelectual, por exceso de trabajo, por falta de responsabilidad o por un problema personal; hable con esa persona y póngale en claro que no está logrando lo que se espera, dele un plazo y si no corrige su productividad, prepare su reemplazo.

De cualquier manera aunque usted pueda delegar la autoridad, la responsabilidad jamás podrá ser delegada totalmente. 

Siempre la compartirá con la persona a la que le ha delegado tareas. Revise periódicamente con cada persona una vez a la semana o quincenalmente los asuntos delegados. 

Tenga siempre presente la importancia de reconocer los avances que aquélla va teniendo, felicítela, apóyela, inspírela, dele ideas y póngale retos.

Por último, haga un alto en el camino y evalúe la eficiencia de la persona, reflexione si requiere mayores conocimientos o habilidades y si es posible, busque la forma de entrenarlo. 

En el renglón de la retroalimentación descubra en qué área necesita de mayor guía de su parte o viceversa, en qué área necesita usted mayor retroalimentación para guiarlo a él y a la empresa donde colaboran.

*Eustaquio Martínez del Río es fundador y director Ejecutivo de Logos Consulting (@MxLogos), con más de 24 años de experiencia en proponer la Ejecución Estratégica en compañías globales y mexicanas con éxitos probados.

Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista.
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