Unboxing

Desempaquetar gadgets es una nueva manera en la que los niños se inspiran para Navidad

Para sorpresa de Santaclós, millones de niños pasan el tiempo mirando en internet a otros niños desempaquetando juguetes, con una emoción similar a la que experimentarán el próximo fin de semana, cuando abran sus propios regalos.

Sólo así se explica que el canal www.ryantoysreview.com haya cumplido 18 semanas consecutivas como el más visto de YouTube en Estados Unidos, de acuerdo con el más reciente reporte del portal Tubefilter, publicado el domingo pasado. Es también el segundo más consultado a escala global.

Con más de cinco millones y medio de suscriptores, el sitio tiene como estrella a un pequeño llamado Ryan, fan de Disney, Lego y Pixar –entre otros emblemas–, quien comparte sus experiencias, ya sea probando por primera vez juguetes, rompiendo huevos de Pascua e incluso practicando sencillos experimentos científicos.

Una prueba de su popularidad es un corto de siete minutos en el que Ryan pone a prueba sus habilidades con decenas de cochecitos sacados de una enorme esfera roja con la imagen del Rayo McQueen. Desde su publicación, en julio de 2015, lleva más de 568 millones de visualizaciones.

Ryan es representante de un fenómeno de internet, cuyo arraigo entre la niñez ha llamado la atención de la prensa internacional desde hace algunos años, y que representa una modalidad más de una tendencia en ascenso conocida como unboxing, que no es más que el simple hecho de grabar en video y publicar en internet la apertura de mercancía nueva.

Aunque el unboxing aplica a todo tipo de productos, en realidad nació y se cultivó en la era del gadget. El primer video de este tipo fue publicado por Aradius Media Network, el 12 de junio de 2006, dura minuto y medio y se dedica solamente a mostrar lo que está adentro de la caja de un Nokia E61, modelo que en su momento intentó competir con la BlackBerry.

El corto sintetizó las características que adoptaría el unboxing, un género más fácil de definir por todo aquello que no es. En efecto: no es una crítica negativa o positiva del producto, tampoco constituye necesariamente una reseña o descripción exhaustiva de sus características ni está centrado en mostrar su funcionamiento o a compararlo con otros similares.

En este video pionero (titulado pomposamente “Unboxing Ceremony of Nokia E61”), Vincent Nguyen se limita a abrir la caja y a sacar de ella el teléfono, el CD de instalación, la batería, una memoria de 64 megas, audífonos, manuales, cargador y cable, y termina con la invitación para conocer al día siguiente la reseña completa del dispositivo.

Por eso no extraña que este particular tipo de entretenimiento sea definido como un ritual por el académico Joseph Michael Reagle, profesor de la Northeastern University de Boston, en su libro Reading the Comments: Likers, Haters and Manipulators at the Botton of the Web (Editorial The MIT Press, Cambridge, 2015).

En un intento de aproximarse teóricamente a este fenómeno, Reagle recuerda, citando a Vint Cerf, que desde las primeras épocas del Arpanet, en 1971, el entonces incipiente correo electrónico sirvió a sus usuarios para difundir reseñas de libros y críticas de restaurantes.

Aunque es heredero de aquella pionera vocación, el unboxing tiene el atractivo de ser la guía elaborada por un no-experto para echar un primer vistazo a un dispositivo, máxime si es de reciente manufactura. Explota la muy humana curiosidad por saber qué se oculta debajo de una envoltura y por eso no extraña que el sitio The Register lo bautizara hace aproximadamente diez años como “el nuevo porno geek”, una excentricidad que para la mayoría de los mortales puede ser aburridísima, pero que para los fans de la tecnología es un festín de morbo.

Y como ocurre con otras modas virales, también es altamente lucrativo. Prueba de ello es Lewis Hilsenteger, el youtuber canadiense, célebre por haber doblado un iPhone 6 Plus, quien se aproxima a los siete millones de suscriptores en su canal Unbox Therapy. En su más reciente video presenta un regalo de Santaclós: una enorme caja de regalo que tenía adentro una camioneta Nissan Rogue One Star Wars edición especial, la cual reseña durante seis minutos de contenido descaradamente patrocinado, suficiente para una descripción que nunca cabría en un spot televisivo de 30 segundos.

Esto augura amargas navidades para el esquema tradicional de publicidad en medios, que sufre como si hubiera abierto la caja de Pandora.

*marco.gonsen@gimm.com.mx

 

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