Cuarta emisión de Fibra Uno

Cuenta con líneas de crédito por cuatro mil millones de pesos y es una verdadera fábrica de generación de efectivo por las rentas que recibe.

Dicen que el cuarto follow on de Fibra Uno de André El-Mann no solo se levantará para cubrir tres mil 250 millones de pesos para la adquisición del portafolio Apolo que están en proceso de cierre, sino para restituir la capacidad de invertir en nuevos portafolios.

Es verdad que cuenta con líneas de crédito por cuatro mil millones de pesos y, como es una verdadera fábrica de generación de efectivo por las rentas que recibe, no tiene problema alguno para obtener fondeo puente, pero siempre es mejor disponer de capital para cuidar los índices de apalancamiento.

Lo cierto es que el foco en el portafolio Apolo que fue revelado en la pasada conferencia con inversionistas, y que supone la compra de 41 propiedades, otras tres en pleno desarrollo, tres para desarrollar y dos inmuebles; junto con el inicio de la construcción con su socio en Torre Mayor, Reichman, de la Torre Diana de 35 pisos, hacen pensar que estarán colocando su nueva propuesta al mercado para recoger más capital hacia finales de mayo o principios de junio.

Insisto, si estas operaciones se confirman, Fibra Uno habrá consumido prácticamente todo el capital que levantó a principio de año.

Por cierto, como parte de la reforma financiera, en la reforma a la Ley del Mercado de Valores, se realizará una puntualización importante del régimen bajo el cual se registran los Certificados de Capital de Desarrollo y las Fibras, pues atendiendo el desarrollo y dinamismo que estos instrumentos tienen en el mercado de valores y al hecho de que estos títulos fiduciarios tienen características distintas a los títulos de deuda y a las acciones, pues su objeto es obtener recursos del gran público inversionista con el fin de destinarlos a la inversión en empresas, en inmuebles, en proyectos de infraestructura,  en la administración y construcción de plazas comerciales e industriales o en hoteles, e incluso en activos que repliquen índices.

Esto hace que no tengan la obligación de pagar una suma de dinero por concepto de principal e intereses, sino que la inversión en estos certificados bursátiles fiduciarios busca mayores rendimientos que aquellos provenientes de las emisoras tradicionales. Lo anterior, la iniciativa que está en la antesala del Pacto por México, los asemeja a instrumentos de capital y no de deuda.

Por lo tanto incluye características mínimas de estos títulos de crédito (se les reconoce como tal), para que se denominen según el tipo de inversión que efectúen como Certificados Bursátiles Fiduciarios de Desarrollo, Inmobiliarios o Indizados, con lo que es espera que el régimen jurídico sea más claro y preciso y puedan distinguirse de los Cebures tradicionales.

Además, para dar mayor certeza a emisores y tenedores, se inscribe un marco general para las emisiones de los certificados bursátiles fiduciarios de desarrollo o inmobiliarios, dotando a los emisores de responsabilidades y derechos, tal y como si se tratara de una sociedad anónima bursátil, en la que el tenedor podrá decidir si mantiene o no el título, sino estar involucrado en el proceso de toma de decisiones de inversión que atañen a la emisión.

Hoy la representación minoritaria en los consejos no existe, pese a que las afores, por ejemplo, ha tomado una buena parte de estos títulos.

En cuanto a los certificados bursátiles fiduciarios de desarrollo o Cekades, se incorpora a la llamada de capital como obligatoria (igual que en el sistema de Project Finance en mercados maduros), bajo el cual el emisor podrá acudir a los tenedores a requerirles el pago de mayores recursos a la emisión para continuar con las inversiones de que se trate, pero nunca más podrá levantarlos y sentarse a invertir en valores del gobierno, por ejemplo. Supongo que en la ley, habrá alguna clase de transitorio para que los actuales Cekades y Fibras, transiten, hacia este nuevo régimen legal porque en eso la iniciativa trae un cojo.

De Fondos a Fondo

El chairman mundial de Signium International, Ignacio Bao (español), estará en México este jueves 2 de mayo para firmar una alianza de colaboración con la firma mexicana Shore.

Signium International es una firma internacional de búsqueda de directivos especializada en servicios de Gestión de Talento y con presencia en 27 países y, en nuestro país, la expansión y proyección que tiene ha traído una demanda especial de ejecutivos.

Usted sabe que por motivos de agendas, el secretario de Economía Ildefonso Guajardo, encabezó una semana después el Día Mundial de la Propiedad Intelectual en el IMPI, que dirige Miguel Ángel Margáin. Lo curioso es que poco se habló del desafío que tiene México para incrementar el número de patentes y marcas, aunque si del presupuesto de innovación.

Según la ficha Mexicana de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, México se ubica en la posición 35 en materia de solicitudes de patentes, pero lo interesante es que en promedio se presentan como mil 400 solicitudes de mexicanos al año (se han duplicado en un lapso de 16 años), contra 13 mil solicitudes de extranjeros. A nacionales se les aprueba como la cuarta parte y a extranjeros como 90 por ciento. Algo dice esta estadística, ¿no cree?

Por algo tenemos una diferencia con China y Brasil, porque la innovación en la que invierten las grandes corporaciones internacionales, aunque salga del cerebro de un mexicano contratado por esa empresa, se registra como propiedad de la corporación y con la nacionalidad de esa corporación. De ahí que los tratados de nueva generación deberían incluir regímenes claros de transferencia tecnológica y/o compartición de derechos de propiedad, ya que ello incentivaría aún más la innovación, no sólo la inserción de México en las cadenas de suministro.

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