Estas son las primeras empresas de EU que quieren llegar a Cuba

Ubicada a sólo 150 kilómetros de Florida, la isla es el principal mercado caribeño, con 11 millones de habitantes

POR:  José Miguel Moreno Última actualización 28 / Marzo / 2016

CIUDAD DE MÉXICO.-Mientras el mundo se vestía de púrpura y penitencia durante esta Semana Santa, Cuba se pintaba de negro y satisfacción. Primero con la familia Obama, depositaria del gran legado de Martin Luther King, que llegó a la isla en pleno; y luego con los Rolling Stones, en un concierto multitudinario lleno de fervor rockero. Dos acontecimientos simbólicos que revelan los nuevos tiempos de apertura que el mundo pretende para Cuba y que los cubanos anhelan para sí mismos.

Los logros son todavía exiguos y fáciles de revertir. Todo dependerá de las elecciones de noviembre: quién gane la presidencia y cómo quede configurado el Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, y excluyendo una improbable victoria del cubanoamericano Ted Cruz, todos favorecen una mayor apertura. Hasta el xenófobo Donald Trump ha sostenido que más de cincuenta años de embargo con Cuba son suficientes, que Obama debió negociar un acuerdo mejor, y que estaría dispuesto a abrir un hotel de su cadena en Cuba: business are business

Y las oportunidades de negocios que se pueden abrir en Cuba han despertado rápidamente el apetito de los empresarios. A sólo 150 km de Florida, es el principal mercado caribeño con 11 millones de habitantes, y aunque en un ranking mundial el tamaño de su PIB nominal se ubica en el lugar 64, el escenario económico mejorará ostensiblemente conforme se permite un mayor flujo de entrada de remesas, una avalancha de turistas llegan a sus costas, y las empresas estadunidenses empiezan a hacer más negocios en la isla.

 

Dinero y democracia

El propósito último de Obama es lograr, tras más de 55 años de régimen comunista en Cuba, una democracia genuina bajo el convencimiento de que, en esas condiciones, a los pueblos les va mejor. Pero esas demandas políticas tienen que llegar de los propios cubanos, a quienes se les presenta una oportunidad de cambio en el 2018, cuando se espera que el actual presidente, Raúl Castro, abandone el cargo.

En consecuencia, el plan de Obama consiste, tras el evidente fracaso de la estrategia aislacionista, en generar las condiciones de prosperidad, de conectividad, de intercambio cultural y de apertura que aliente la búsqueda de nuevas aspiraciones en la sociedad cubana y desemboque en ese anhelo de mayor libertad y oportunidades individuales. Además, y de paso, finiquita la retórica castrista del “bloqueo” que le ha servido al gobierno cubano para presentarse como víctima ante sus conciudadanos.

Con ese objeto, y a la espera de que el Congreso evalúe la política a seguir con Cuba, Obama ha ido abriendo los sectores que más contribuyen a esos logros de prosperidad y conectividad: ha incrementado los montos de envíos de remesas, ha relajado las restricciones para realizar transacciones financieras con Cuba a través de bancos estadunidenses, está agilizando el tráfico marítimo y aéreo entre ambos países, es más permisivo con la entrada de ciudadanos estadunidenses a Cuba, sobre todo si está relacionado con intercambios culturales, y autorizó la exportación de productos de telecomunicaciones e internet como software, hardware y servicios, entre otras medidas.  

 

Los pioneros

Ante ese nuevo escaparate, un factor esencial para obtener una ventaja sobre los competidores es llegar primero. ¿Qué empresas de cada sector han sido las más avezadas para posicionarse antes que nadie? Sin duda, y sin ser estadunidenses, los Rolling Stones, la primera gran banda de rock en tocar en Cuba: bien se dice que las Majestades Satánicas saben más por viejas que por satánicas.

En el sector de turismo, los grandes emporios hoteleros quieren aprovechar el entusiasmo de los estadunidenses por conocer Cuba. Starwood Hotels fue el primero en levantar la mano: espera operar tres en Cuba bajo una licencia de exportación que aprobó la Secretaría del Tesoro. También se preparan para desembarcar las cadenas Hilton, Marriott y Choice Hotels, que empezarán a competir con hoteleras españolas ya instaladas en Cuba como Meliá o NH Hoteles, o la francesa Accor. 

También ha reaccionado con apremio la compañía de cruceros Carnival Corporation, que empezará a ofrecer rutas de siete días a Cuba a partir de mayo con actividades que significarán implicarse con el arte, la historia y la cultura cubana.

El sector financiero también está en guardia. Una de las prioridades de Obama es levantar restricciones a los movimientos de dinero entre los dos países con el fin de que una mayor prosperidad estimule las aspiraciones de los cubanos. Las remesas son un punto crucial: según el Departamento de Estado, los americanos envían a los cubanos en torno a 2,000 millones de dólares, o alrededor de 3% del PIB del país. Para empezar incrementó los montos de las remesas que se pueden enviar de Estados Unidos a Cuba de 500 a 2,000 dólares cada tres meses. Western Union ya se frota las manos y espera operar este mismo año. 

 

Mente contra bolsillo

Sin embargo, para abrir las mentes de los cubanos a la lógica del capitalismo, Obama apuesta por el poder de internet y por las grandes avanzadillas del capitalismo del siglo XXI, las startups tecnológicas, que además cuentan con la ventaja de necesitar una menor infraestructura física. Por eso, en el sector turismo, Airbnb saca una cabeza a sus competidores: ya lleva operando casi un año y ha administrado 13,000 visitas, con un gasto promedio de 250 dólares por reservas. Allí, directamente los anfitriones cubanos compartirán su vivienda con los turistas estadunidenses a cambio de una retribución, lo que significa obtener ingresos por una iniciativa privada. 

Para el sector financiero, también parece tener predilección por PayPal, que planea gestionar pagos entre ciudadanos de ambos países a través de Xoom, una compañía que adquirió el año pasado. Stripe, otra startup que gestiona transferencias de efectivo aunque con fines empresariales, y Bitcoin tampoco pierden de vista este negocio.

Pero para que las startups den todo lo que tienen que dar, para que pueda funcionar por ejemplo Netflix, otra empresa interesada en el mercado cubano, y para que los cubanos generen sus propias iniciativas, se necesita un mejor acceso a internet. Google está interesa en mejorar la penetración de la banda ancha y el Wi-Fi en Cuba, pero es de esperar que el gobierno local ponga obstáculos para contener a la disidencia y a la libertad de expresión.

Por tanto, sí, Obama desea una mayor apertura. Pero también, y a falta de que se revoque el embargo, se mueve con bastante discrecionalidad. A su viaje le acompañaron los directores de esas empresas emblemáticas de Silicon Valley como los de Alphabet, Airbnb o PayPal. Pero además, llama la atención que los propietarios de las empresas que ya están rondando por Cuba estén concentradas en las manos de siempre, en esos tres fondos mutuos que merodean por todos lados: Vanguard Group, BlackRock y State Street. Ellos están, en comandita, en Starwood Hotels, Hilton, Carnival, Alphabet, Western Union, Paypal, además de BlacRock y State Group. Para ellos, Cuba es otro motivo de gran satisfacción. Alguien parece que les está dando un paso preferencial

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