Mujer muerta caminando

Los cambios no sólo son inevitables, son, de cierto modo la mejor manera de crecer como empresa y como empresario. Bien escriben los chinos “crisis” como conformada por dos vocablos: oportunidad + miedo.

Dice el folklor que cuando un hombre, condenado a muerte, camina de su celda hacia la silla eléctrica los prisioneros de junto le gritan “Hombre muerto caminando”. Hay veces en la vida de un nuevo negocio que uno se siente así.

Cambios inesperados, radicales y atemorizantes que se viven cuando eres dueño de un negocio y que te hacen sentir como un malabarista en la cuerda floja. Pierde una pelota y vas para abajo con todo el circo.

Pero estos cambios no sólo son inevitables, son, de cierto modo la mejor manera de crecer como empresa y como empresario. Bien escriben los chinos “crisis” como conformada por dos vocablos: oportunidad + miedo.

Sin embargo, para enfrentar estos momentos de crisis interna si necesitas un plan (y no, el plan no incluye meter la cabeza en la tierra cual avestruz), que es importante seguir no sólo por hacer más eficientes las cosas sino porque en estos momentos los planes y la estructura son la mejor contención para no perder la  cordura.

1.- Repite hasta el cansancio una mantra motivacional (y me refiero, realmente repite), algo como: no tengo nada que temer más que al temor mismo… lo que no te mata te hace más fuerte… este es el momento de distinguir entre los hombres y los niños… frases al parecer cliché, pero que en momentos de angustia ayudan a romper el reciclaje mental que tanto daño hace.

2.-Haz un diagnóstico de la situación… y contesta tres preguntas (por escrito, para tenerlas presente) qué está mal y qué no…. qué es urgente resolver y qué no… qué tengo que hacer yo y qué puedo delegar.

El tener estos puntos muy en claro te ayudan a evaluar que tan mal está la situación (generalmente, es menos peor de lo que parece) y cuánto poder tienes en tus manos para resolverla (generalmente es más de lo que parece).

3.- Haz un plan de acción en cuatro etapas y pon una fecha tentativa de duración a cada una:

Etapa 1: Aterrizaje forzoso (generalmente entre uno a 10 días después de detonada la crisis). En esta etapa tienes que enfocarte al control de daños.

Etapa 2: Sacúdase el polvo (generalmente entre 7 y 15 días) en dónde el énfasis es resolver los problemas más urgentes, muchos de los cuales, quizá detonaron la crisis.

Etapa 3: Estabilización (entre 10 y 60 días) en donde establezcas un nuevo orden, con nuevas reglas y modos de trabajar.

Etapa 4: Despegue, etapa en la cual retomas el crecimiento y los planes originales o modificados de la empresa.

Asigna las acciones puntuales a realizar en cada una de las etapas. Acciones específicas que tienes que tomar. Y ojo…No corras y trates de resolver asuntos de la etapa 4 en plena etapa 1… Guarda tu enfoque y energía para resolver lo que a ese momento compete.

4.- La palabra es certidumbre… Así como los mercados financieros se quiebran bajo incertidumbre, las empresas y las personas que trabajan en ellas también. Sé frontal y abierto con la gente que trabaja contigo y con la gente que te rodea (clientes, proveedores…), es mejor que se enteren de una mala noticia por ti que por un rumor. OJO el ser abierto no implica transmitir pánico (por más miedo que sientas), enfócate en transmitir seguridad y sentirás, también, más seguridad.

5.- Pide consejo… Pero no demasiado. Si vas a esperar un plebiscito para cada decisión que necesiten tomar (por más que necesites consenso o seguridad en las decisiones que tomes). El buscar el visto bueno de la gente, aun cuando es bueno, puede retrasar la acción. Piensa que nadie espera que no te equivoques, simplemente que sigas caminando por el mejor camino posible y no olvides, ya lo dijo la caperucita roja: El miedo te hace ver más grande al lobo.

 

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