La gran crisis financiera representa una oportunidad para África

La última gran crisis del sistema capitalista actual ha generado condiciones históricas nunca antes vistas en el continente Africano. Foto: Photos.com

Economía Real

Alejandro Tlacaélel Ramírez De León

Economista (Drogas y Desarrollo Regional) CIDE-UNAM. Colaborador de Paradigmas.

Lejos del cliché de que “toda crisis es una oportunidad”, y contrario a lo sucedido en la mayoría de economías nacionales, la última gran crisis del sistema capitalista actual (iniciada en USA en 2008), ha generado condiciones históricas nunca antes vistas en el continente Africano. Éstas han sido particularmente favorables para los países pertenecientes a las principales uniones económico-monetarias. Y puede ser, si aplican las políticas adecuadas, una gran oportunidad para lograr desarrollarse en el futuro.

La crisis ha provocado que la Zona del Euro (ZE) disminuya su demanda de productos, inversión, crédito, transferencias de ayuda y remesas al continente africano. La mayor parte de las economías africanas se vieron afectadas por la crisis vía los efectos que esta tuvo sobre la Zona Euro.

En particular, la inestabilidad de la moneda europea fue el primer elemento desestabilizador en afectar a la Unión Económica y Monetaria del África Occidental (UEMAO) (Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Malí, Níger, Senegal, Togo), a la Comunidad Económica y Monetaria del África Central (CEMAC) (Burundi, Camerún, Chad, República del Congo, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe), y a la Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC) (Botswana, Lesotho, Malawi (único país que no recibe ayuda externa), Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia, Zambia, Zimbabwe). Dichas uniones se señalan en el mapa a continuación.

Un resultado inesperado, mostrado en la gráfica a continuación, es que al contrario de lo que se esperaría, fueron afectadas en menor medida por la crisis internacional a comparación de otras regiones del mundo (por ejemplo, la misma Europa y América Latina). Esto es, de hecho, la primera ocasión en la historia económica en que una gran crisis en Europa, no significa una crisis mayor en el continente africano. Además, la mayoría de las economías de la región presentan un mayor dinamismo que las economías europeas.

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial*.

Entre los factores exógenos que generan este comportamiento históricamente anómalo se encuentra el fortalecimiento de los lazos entre África y otras economías emergentes, las cuales sobrellevaron de mejor forma que Europa los efectos de la crisis internacional.  Del lado de los factores endógenos, los países miembros de esas uniones y comunidades africanas están aplicando coordinadamente políticas fiscales expansivas, sobre todo en cuestiones de infraestructura y gasto social.

Parte de los recursos que han permitido fondear estas inversiones provienen del incremento en los precios de los bienes de exportación de la región, así como de un mayor grado de desarrollo de los sectores que producen dichos bienes, en particular los agrícolas (que de 2005 a 2012 incremento su producción en un 50%), lo cual ha sido acompañado de un mayor desarrollo de la industria (que duplicó su producción en el periodo de tiempo que va de 2005 a 2012). Las mejoras que han logrado estas inversiones son visibles en materia de sanidad, educación, transparencia, reducción de discriminación y corrupción.

Si bien, hasta ahora las estrategias de las regiones analizadas han permitido reducir la dependencia con la Zona Euro, estos procesos pueden verse afectados por la baja en los precios del petróleo. Aunado a ello, la industria no ha florecido en todos los países de la región, en buena medida debido a la entrada en los mercados nacionales de los productos de Asia. Y la industria que sí ha crecido, lo ha hecho dentro de los procesos de deslocalización y son parte de las cadenas globales de bienes duraderos y de capital (éste último fenómeno se presenta mayormente en Sudáfrica).

Si la UEMAO, CEMAC, y SADC continúan fortaleciendo y aumentando su dependencia a sus estructuras internas, podrán empezar procesos de desarrollo sostenibles, e incluso dar lecciones de integración a otras regiones monetarias; como la del Euro, donde la crisis ha demostrado que la periferia, sigue siendo periferia.

 

* Para UEMAO no se incluyeron datos de Costa de Marfil, porque Banco Mundial no tiene. Para CEMAC: no se contabiliza República Centroafricana por suspensión tras golpe de estado en 2013, tampoco a Angola porque Banco Mundial sólo tiene datos hasta 2002

Jbf

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