La gran apuesta

El Sáb, 09 de Enero de 2016, por Rodrigo Pacheco
Rodrigo Pacheco
Rodrigo Pacheco

En la semana que termina se estrenó la película La gran apuesta, inspirada en el libro de Michael Lewis titulado The Big Short en el que el autor documenta la saga del grupo de inversionistas que creyó en el análisis del neurocirujano inversionista Michael Burry, quien anticipó varios años antes la crisis de las hipotecas de baja calidad en Estados Unidos, las cuales generaron la Gran Recesión 2008-2009.

El filme tiene la virtud de abordar de manera sencilla temas muy complejos utilizando a figuras como Selena Gomez para explicar los instrumentos derivados conocidos como colateral debt obligations (CDO’s), calificados por el inversionista Warren Buffett como armas de destrucción masiva financieras.

Además de transmitir el núcleo del problema, la película hace una denuncia implícita con respecto a la estupidez de Wall Street y sus reguladores, así como lo absurdo del sistema que tiene como piedra angular a banqueros con pocos escrúpulos y mucho más ego que análisis, impulsados por un entorno propicio para que los incentivos perversos tengan un alcance que colocó al borde del abismo a la economía global.

Ahora que China se ha convertido en un dolor de cabeza en 2016, que probablemente no se va a disipar, se vuelve hacer evidente la fragilidad del sistema financiero global. y la vulnerabilidad que genera la falta de mecanismos que permitan contrarrestar los consensos gregarios y los conflictos de interés.

Hasta ahora no se ha corregido el too big to fail, es decir, el evitar tener instituciones financieras globales cuya falla lleva a un colapso del sistema y que, por lo tanto, incurren en riesgos y gestiones inadecuadas, amparadas en que el gobierno eventualmente los tendrá que rescatar, tampoco han cambiado las reglas de operación de las calificadoras, que tienen cero incentivos para que los procesos de asignación de grado de inversión de las instituciones financieras globales no ocurran en un contexto de incentivos perversos y conflicto de interés.

El sistema financiero internacional se encuentra en un momento intermedio en el que la interdependencia le da una fragilidad, pero no se han logrado desarrollar los mecanismos que permitan una mayor profundidad en las decisiones y, en ese contexto, observamos la contradicción entre la normalización de la política monetaria de Estados Unidos y la relajación de la misma en Europa, Japón y China.

A México esta coyuntura nos toma en una situación muy compleja, donde Banxico tiene que replicar el comportamiento de la Fed, pero con baja inflación que en un contexto regular no justificaría un incremento de tasas.

El problema es que aun así no se ha logrado frenar la depreciación del peso y de continuar, esto sí empezará a generar presiones inflacionarias. 

Aunque el tema planteado por La gran apuesta parece lejano a México en realidad es tan inmediato y cercano como ver en las ventanillas de los bancos el dólar a 18 pesos.

Lo que más me preocupó de la película no fue ninguna escena en particular, fue el texto final en el que se nos informa que el poder intelectual de Michael Burry lo ha llevado a considerar que el próximo shorting es en materia de agua, es decir, que será el bien más valioso por escaso y esa perspectiva hace parecer a la Gran Recesión como un paseo por el parque.

 

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