Se acabó el rollo

El gobierno mexicano y la iniciativa privada tienen mucho más claro que Estados Unidos qué están buscando en la renegociación del TLCAN.

Como era muy fácil suponer, en cuanto Robert Lighthzier fue ratificado como representante comercial de Estados Unidos envió la carta al Congreso de su país en la que les informa la intención del gobierno de Donald Trump de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

De acuerdo con la regulación de aquel país, deben pasar 90 días, que se utilizan para consultas, por lo que podría iniciar el 16 de agosto la revisión del acuerdo comercial. Si se considera la intención del gobierno mexicano de hacer la renegociación en seis meses, el renovado TLCAN podría estar listo en febrero, es decir, justo antes de que México entre al proceso electoral de 2018. Tristemente en marzo las campañas presidenciales estarán iniciando.

El tiempo ha corrido a favor de los intereses de México.

Primero. El pánico, influido por muchos medios de comunicación irresponsables, ha disminuido de una manera importante. ¿Dónde están todos aquellos quienes aseguraban que el odio de Trump hacia México (el cual sólo existe en su imaginación) haría que abandonara el TLCAN?

¿Dónde están los Moctezuma Xocoyotzin piratas que estaban convencidos de la conquista del hombre blanco antes de que sucediera? Esos que pensaban que lo mejor que le podría pasar al país era mantener el TLCAN en los términos que ha estado desde mediados de la última década del siglo pasado. Esos mismos que antes criticaban este acuerdo comercial, esa raza a la que parece que nada la embona.

Esos que estaban convencido de que Trump era la reencarnación de Adolfo Hitler y que haría deportaciones masivas. ¿Se acuerda de los políticos que corrieron a ver cómo ganaban votos entre los que viven ilegalmente en USA y que no hicieron absolutamente nada o que se oponían como Miguel Barbosa a lo que calificó como deportaciones masivas? Esta administración ha deportado a menos ilegales mexicanos que la de Barack Obama en el mismo periodo.

La inversión extranjera sigue creciendo a tasas normales y el Consejo Mexicano de Negocios anunció que invertirán más de 31 mil millones de dólares este año.

FUERZA

Segundo. ¿Dónde están los analistas, tan insulsos como irresponsables, que hablaban de la debilidad del gobierno mexicano frente a Trump? En por lo menos dos ocasiones el presidente Enrique Peña Nieto ha parado los tacos a su homólogo.

La posición de México, representada por Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, ha sido particularmente fuerte. Han amenazado con dejar el acuerdo comercial si hay imposiciones como aranceles, cuotas o que el convenio no favorezca claramente los intereses de los mexicanos. De hecho, ¿dónde están aquellos quienes hablaban del entreguismo o la incapacidad del canciller mexicano?

Lo que para algunos podría parecer un defecto de carácter cuando fue secretario de Hacienda, hoy es una de sus principales virtudes al establecer la posición negociadora de México que no sólo entiende la importancia de mantener lo que se ha venido construyendo en las últimas décadas, sino también obtener beneficios.

Es claro que la posición del secretario de Economía es mucho más negociadora y que busca conciliar; sin embargo, el equipo mexicano desde febrero ha venido reuniendo pertrechos y tejiendo alianzas con Canadá y el sector empresarial mexicano que le hace ver mucho más fuerte.

VISIÓN

Tercero. El gobierno mexicano, junto con la iniciativa privada, tienen mucho más claro que Estados Unidos qué están buscando en la renegociación. El equipo de Trump no tiene muy claro qué busca de la renegociación, ya que parte de bases teóricamente confundidas sobre la manera en la que funciona el libre comercio, el cual no debe ser medido a través de los déficits comerciales, sino que se trata de una relación mucho más compleja.

El gobierno mexicano y sus empresarios tienen claridad de que se deben aprovechar ventanas de oportunidad en temas como energía, servicios financieros, telecomunicaciones, reglas de origen a través de un acuerdo trilateral en el que si México no obtiene lo que estaba buscando se levantarán de la mesa y quedarse con las reglas de la OMC es mucho más lesivo para Estados Unidos que para México.

PRONÓSTICO

Cuarto. México, necesariamente, quedará en mejor posición en favor de su población que de la que se encontraba antes de que Trump asumiera como Presidente de Estados Unidos. Guarde esta columna, pero no se asuste con las turbulencias. Ajústese el cinturón y disfrute el viaje.

 

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