Gustavo de Hoyos, el disidente en el CCE

Lo que no logró el CCE es convencer a la 
SHCP de regresar al 100% de deducibilidad 
de las prestaciones sociales.

La decisión de Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, de no firmar el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar, sorprendió a propios y extraños porque fue el único miembro del Consejo Coordinador Empresarial en no firmar este pacto que comenzó a gestarse desde diciembre pasado, y que sin lugar a dudas se debió haber anunciado no ayer, sino la semana pasada, cuando inició el tan criticado incremento a las gasolinas.

La rebeldía de la Coparmex fue la nota que prevaleció y en parte opacó el anuncio del acuerdo porque estamos hablando de la organización que agrupa a los patrones del país y porque además tanto Castañón como Gerardo Gutiérrez Candiani, el anterior presidente del CCE, fueron dirigentes nacionales de la Coparmex, que siempre se ha caracterizado por ser un aguerrido organismo empresarial, pero nunca había actuado como esquirol de un acuerdo nacional promovido por el CCE.

Sin embargo, no es la primera vez que Gustavo de Hoyos es disidente porque hay que recordar que el año pasado, fue el primero en pronunciarse a favor de elevar el salario mínimo nacional más allá de la inflación, y pidió un incremento a 89.35 pesos.  Su propuesta molestó en el CCE porque se estaba negociando también un acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. Finalmente, Castañón logró mantener la unidad en el CCE y se aprobó un incremento de 3.9% más cuatro pesos por reconocimiento a la pérdida de poder adquisitivo del salario y a partir del 1 de enero el smn es de 80.04 pesos diarios.

Tras anunciarse el megagasolinazo, Gustavo de Hoyos nuevamente mostró su disidencia al manifestarse en contra y exigirle al Congreso que baje el IEPS, mientras al interior del CCE se negoció con la SHCP el acuerdo firmado ayer.

Lo que explicó la Coparmex para no firmar el acuerdo es que fue entregado con sólo dos horas de antelación a su firma pública; que es insuficiente ante la situación económica y social actual; que el gobierno debe asumir compromisos concretos en beneficio de todos los mexicanos; y que requiere otro acuerdo con mayor consenso social que no sólo sirva de estrategia de comunicación o imagen pública.

En una de esas Gustavo de Hoyos está esperando a firmar el acuerdo nacional que está promoviendo Andrés Manuel Lopez Obrador.

CCE: SÍ ES UN BUEN ACUERDO

Por su parte, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, asegura que el acuerdo firmado ayer tiene un paquete de 35 medidas que sí ayudarán a la economía, y que se estuvieron negociado no en los últimos días como dice la Coparmex, sino desde diciembre.

Entre las principales medidas destacó que se modifica el programa de repatriación de capitales que fracasó el año pasado y que ahora tendrá una menor carga fiscal para retorno de capitales y se mantendrá la privacidad de los contribuyentes.

Además, se destinarán mil 300 millones de pesos en créditos para las pymes a través del Inadem que otorgará las garantías a la banca comercial para acelerar la entrega de los recursos.

Hay además estímulos fiscales como la deducción del 100% en el IEPS a gasolina y diesel para los agroproductores y para el transporte de carga y urbano, lo que además fomentará la formalización del sector porque no aplicará a quienes están en la economía informal.

Se mejora la deducción acelerada de inversiones hasta 100% en este año y 50% en 2018, pero sólo para pequeñas y medianas empresas.

Lo que no logró el CCE es convencer a la SHCP de regresar al 100% la deducibilidad de prestaciones sociales, y seguramente esto también molestó a la Coparmex que ha insistido varias veces en esta propuesta.

VIDEGARAY: MÉXICO NO SERÁ SUMISO

Luis Videgaray, nuevo secretario de Relaciones Exteriores, reaccionó ya ante los tuits de Donald Trump. Aseguró que no buscará la confrontación con Estados Unidos, sino una negociación y no será sumiso para defender los intereses de los mexicanos.

Y en verdad se requerirá de una gran firmeza ante Trump, a partir del 20 de enero que tome posesión porque se da por hecho que entre sus prioridades en sus primeros 100 días de gobierno, está la renegociación del TLCAN, la construcción del muro fronterizo y su programa de deportación masiva de migrantes.

 

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